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No Soy Pilonga

Su majestad el barrendero

Su majestad el barrendero
En el mundo actual sobran y faltan leyes. Una de las legislaciones que deberían existir en todos los cuerpos legales del mundo, es la que exija a la ciudadanía de cualquier lugar, reverenciar a los barrenderos.
Son ejecutores de un humilde oficio, con muy poco encanto, perdidos andan en el silencio que los envuelve y la soledad que los conduce una y otra vez por la misma senda, acompañado solamente con el sonido que emite el cepillo al raspar las calles.
Son dueños absolutos de nuestras vidas, porque cargan a diario lo que dejamos, pedazos y restos de los manjares hogareños, residuos de intimidades, de las cuales nos avergonzamos y por eso decidimos botar.
Ellos toman esas cosas que hasta hace un instante fueron nuestras y con una rutina en la cual no tiene cabida el desprecio, la aversión, ni la repugnancia, la llevan hasta su última morada.
Con el magnifico embrujo de la sencillez conocen historias y vaivenes caseros. La basura habla sola, por ella se conocen hasta los hábitos de higiene de cada vecino, así me comentabba Juan Apodaca, barrendero de mi barrio, a quien admiré, respeté y quise como merecía.
Se precian de tener buena memoria, conocen más de lo que las gentes se imaginan. Los distingue además el arte de guardar secretos, devienen en confidentes, exquisitos guardines de secretos.
Ahora en Santa Clara van de amarillo, con trajes reflectorizantes para que los conductores de autos los distingan fácilmente en la oscuridad de la noche.
En las ciudades de Villa Clara están divididos en tres turnos, laboran día y noche. No queda un rincón en la geografía que no sienta el frotado de los cepillos y escobillones sobre sus calzadas, carreteras y caminos.
Suman 175 los encargados de ese menester en este territorio, de ellos un 30 por ciento son mujeres, y la fluctuación laboral es mínima.
Se mantienen protegidos por un estricto sistema de salud que les proporciona y exige estar vacunados contra la leptospirosis, tétanos, hepatitis y otros males, que por las cualidades del oficio pueden contraer.
Chequeos médicos sistemáticos avalan el estado de salud de cada uno. Los expertos refieren que en esta labor la detección temprana es imprescindible.
Estas y otras acciones institucionales los benefician, pero aún falta prodigarles el respeto que merece la magnificencia de su accionar.
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1 comentario

Isabel Hernandez Casas -

Muy interesante q escribas sobre ellos. Nosotros tuvimos una experiencia muy bonita en San Juan Puerto Rico, estabamos perdidos y no teniamos mucho tiempo, Jose hablo con un barrendero, q dejo lo q estaba haciendo y nos llevo hasta donde ibamos, conversando de una forma tan amena y sencilla q creo en mi una impresion positiva q aun despues de mucho tiempo recuerdo. Quizas si todos miraramos mas a esos q a vecen por la labor q desarrollan son transparentes por ser parte del paisaje cotidiano entonces pudieramos ver mas lo q realmente nos rodea.
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